Vestigios del pasado que ofrecen un viaje en el tiempo, Alentejo

Por: Jess Chilián
Fotos: rutamxo.com


El Alentejo es una región del centro-sur de Portugal. Literalmente, en portugués significa «más allá (alén) del Tajo (Tejo)». Comprende íntegramente los distritos de Portalegre, Évora y Beja, y las mitades sur de los distritos de Setúbal y de Santarém. Todo el pasado y la época romana moldearon la lengua y la cultura y dejaron en Alentejo numerosos registros, escritos en piedra y en mosaicos, en cisternas, foros, ciudades desaparecidas y viejos monumentos. Otras civilizaciones, más antiguas y menos conocidas, cubrieron la región de impresionantes monumentos megalíticos, majestuosos y misteriosos en su simplicidad, levantados a dioses desconocidos.

Descubra las «villas» de Pisões y S. Cucufate, en las que sus propietarios vivían con todo lujo, sin privarse de las termas y las piscinas en medio del calor de la planicie. En Miróbriga, reviva las carreras de carros tirados por caballos lusitanos, que atraían a multitudes al hipódromo de la ciudad, y después intentar imaginar en las ruinas de los edificios del siglo I de esa ciudad, el día a día urbano de hace dos mil años.

Y no se pierda la oportunidad de visitar Castro da Cola, cuyas riquezas le transportarán a la forma de vida de nuestros antepasados, del Neolítico hasta la era medieval cristiana, sin olvidar el precioso legado musulmán. Haga, tranquilo, el recorrido por antas y poblados de las Edades de Hierro y Bronce, en una tierra fértil en la que destaca el río Mira.

Acepte esta invitación. La Ruta de los Frescos le propone un viaje diferente a través del patrimonio religioso de Portel, Vidigueira, Alvito, Cuba, Viana do Alentejo, Vila Viçosa, Borba y Alandroal. El objetivo es desvelar un secreto muy bien guardado, la pintura mural de las iglesias del sur de Portugal. La imagen más común de la decoración en las iglesias, sobre todo en el norte, es la profusión de talla dorada y azulejos. En el sur, siempre se han visto más sencillas y sobrias, caladas de blanco, color característico de los pueblos y aldeas del Alentejo. Por ello, la Ruta de los Frescos es sorprendente, ya que descubrirá que bajo la blanca cal existen pinturas murales escondidas hace siglos, que nos da una nueva perspectiva de estos monumentos religiosos.

Hechas en los tonos del paisaje alentejano con sus pigmentos naturales – azul cobalto, magenta y amarillo ocre – las pinturas murales tenían la misión de pasar a la población el mensaje religioso de fácil comprensión. Encargadas a lo largo del tiempo por hermandades, cofradías o pequeñas parroquias de provincia, fueron la decoración más utilizada entre los siglos XV y XIX. Los monumentos de la Ruta de los Frescos revelan pinturas de gran calidad, pero también curiosas interpretaciones populares. Si miramos con atención, nos sorprenderán manos con seis dedos, caballos con expresión humana o espadas cortadas por escasez de espacio disponible. Durante el recorrido podrá saborear la gastronomía alentejana y tendrá una oportunidad distinta de conocer las costumbres y tradiciones locales. Haga la Ruta de los Frescos y conozca un secreto muy bien guardado de la Historia del Arte Portugués.

Recortada en el ancho horizonte de la planicie del Alentejo, Évora mantiene el esplendor de un brillo cultural que la convierte en una ciudad única. En su interior le espera un mundo de imprevistos contrastes: calles laberínticas, plazas inundadas de luz, fuentes del Renacimiento, patios moriscos, portales góticos, miradores. Es el eco de las memorias históricas de más de dos mil años. De Roma quedó el gracioso templo, las murallas y termas y de la «Yeborah» musulmana, el tejido urbano del barrio de la Morería. Conquistada en tiempos de D. Alfonso Henriques, se ganó el corazón de los reyes de Portugal que en ella quisieron habitar. D. João II la eligió para las celebraciones nupciales de su heredero con la hija de los Reyes Católicos, las más fastuosas que conoció el final de la Edad Media.

D. Manuel I estableció su corte en Évora, al igual que D. João III. La alta nobleza acompañó a los reyes y construyó palacios de lujo como el de los Condes de Basto y el de los Señores de Cadaval. Fue en aquella época cuando se erigieron el palacio real donde el gótico se mezcla con la influencia decorativa del Islam, y grandes conventos como el de S. Francisco, con una de las más audaces iglesias de Portugal. Fue la «edad de oro» de una ciudad que atrajo a artistas de Flandes, Italia, España, que querían contribuir a su esplendor. Maestros del conocimiento humanista venidos de Salamanca y París acudieron a la Universidad fundada en 1553, que todavía hoy funciona. Son tantos los vestigios de los templos de gloria que la UNESCO declaró a la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Mayores informes:
Oficina de Turismo de Portugal
Tel. +351 21 120 50 50
Email. info@visitportugal.com
Web. www.visitportugal.com

Embajada de la República Portuguesa en México
Alpes 1370, Col. Lomas de Chapultepec 11000, México, DF
Tel. 5520.78.97
Email. embpomex@prodigy.net.mx
Web. www.portugalenmexico.com.mx

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