Tesoros Coloniales: Durango

Un encuentro con la naturaleza. El mejor sitio para explorar bellos escenarios naturales. En la capital, existen construcciones del Siglo XVIII y XIX e incluso algunas que datan del Siglo XVI, cuya contemplación nos invita a saborear la atmósfera colonial junto a la agitada modernidad que ha surgido la ciudad en las últimas décadas. Entre sus joyas coloniales destacan: la Catedral, el Palacio de gobierno, los Teatros Ricardo Castro y Victoria, el Museo Regional de Durango entre otros.

Muy cerca de la capital existen diferentes sitios de atractivo turístico, como balnearios alimentados por manantiales de aguas termales y minerales; también se encuentran la bella cascada El Saltito, escenario de un sinnúmero de películas nacionales y extranjeras; las presas Guadalupe Victoria y Peña del Águila, que ofrecen al visitante entornos naturales de gran belleza, además de que en ellas se pueden practicar deportes acuáticos y, por supuesto, la pesca; así como las imponentes barrancas de Las Ventanas y la Puerta, que reservan espectaculares vistas al viajero y son el acceso a la Sierra Madre Occidental.

De gran belleza y tradición es el poblado de Santiago Papasquiaro – cuna de los famosos hermanos Silvestre y José Revueltas -, que está rodeado de albercas naturales formadas por manantiales de aguas termales que cuentan con servicios turísticos. Para los amantes del campismo, el rappel, las caminatas y la escalada, Durango tiene infinidad de sitios que están esperando por visitantes audaces que recorran sus barrancas, cañones, bosques ríos y lagos, principalmente en la región concordia como “Las Quebradas”.

En Durango existen tranquilos lugares donde olvidar las tensiones laborales y las prisas de la ciudad. Lerdo, por ejemplo, es un sitio ideal por sus tranquilas callejuelas y hermosas huertas y viñas. En Mapimí se puede observar el Puente de Ojuela, joya de ingeniería que, contando con una longitud de 318 metros, se constituye en el puente colgante más largo de Latinoamérica. Los antiguos habitantes de Durango dejaron vestigios de su presencia en sitios como La Ferrería, Navacoyán, Río Tepehuanes y El Zape, que hoy son visitados por su valor arqueológico al contar con restos de antiguos asentamientos humanos. Su rastro también puede seguirse a través de pinturas rupestres y petroglifos que narran a su visión del mundo en Ciénagas, Trincheras, Cañón de Fernández, Los Caracoles, Las Chivas y en la Cueva de los Monos, en donde quedan vestigios de este arte.

En los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, y ubicados en una de las más importantes regiones en el Estado por su actividad económica, se puede visitar la Casa de la Cultura, la Biblioteca Pública y el Museo de Arte Moderno; en éste ultimo, existe una magnifica exposición gráfica de la Revolución que merece una visita. Además, en Lerdo se erigió en homenaje al célebre aeronauta Francisco Saravia, una réplica del Avión “Spirit of San Luis”, en el que viajó de México a Nueva York, pereciendo a su regreso.

Recorrer Durango es vivir una mágica aventura que nos llevará por áridos desiertos, imponentes serranías y espléndidos valles cubiertos por frondosos árboles, que enmarcan la historia, arqueología, costumbres y artesanías propias de un pueblo seguro de su riqueza.

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