Bajo su sobria alegría, detrás de los encantos naturales de su paisaje. Querétaro es un estado que ofrece el tesoro monumental de su larga y gloriosa historia. Muy cerca de la capital del país se localiza el Estado de Querétaro, cofre de tesoros que invita al descubrimiento y al asombro de quienes lo visitan. Santiago de Querétaro, capital del Estado, fue fundada en 1531, al crisol de las encarnizadas luchas entre indígenas y españoles y al amparo del Apóstol Santiago, quien se apareció en las alturas para sellar con su imagen el mestizaje cultural de la que llegó a ser la tercera ciudad virreinal en el Siglo XVIII. El Centro Histórico ofrece al visitante la tradición de más de 460 años de historia plasmados en su acueducto, en sus templos, palacios y casonas virreinales, que hacen de esta ciudad uno de los más bellos rincones coloniales.
En Santiago de Querétaro la historia llena sus esencias y respalda su tradición. Mucho del México de hoy se hizo aquí. Extramuros e intramuros se anidan monumentos que en su conjunto forman un verdadero museo bajo el azul intenso del cielo queretano. Detrás de este ambiente con sabor a historia, está el Querétaro alegre y divertido con atractivas posibilidades para bailar, escuchar música, admirar espectáculos artísticos y disfrutar la variada gastronomía típica e internacional, son famosas sus callejoneadas con estudiantinas o rondallas en el Centro Histórico, además de los conciertos con la mejor música de todos tiempos, interpretados por la Filarmónica de Querétaro.
En las afueras y alrededores de Santiago de Querétaro existen clubes con instalaciones para practicar el golf, el tenis, la equitación y otros deportes, donde se han dado cita los mejores deportistas nacionales e internacionales. Se puede elegir entre el Club Campestre de Querétaro, El Campanario, Juriquilla, Querenda y el de Tequisquiapan. Si prefiere las especialidades hípicas también encontrará las mejores instalaciones en La Pitaya Spa, Balvanera Country Club, Vista Country club y el Club Hípico Montecarlo.
Tequisquiapan forma parte del hermoso mosaico queretano. El poblado conserva su imagen virreinal, con sus angostas calles que desembocan en plazuelas soleadas la mayor parte del año. Sus principales artesanías consisten en cestería de mimbre y vara. En algunos lugares cercanos se encuentran minas de piedras semipreciosas, como el ópalo. Su principal atractivo son sus famosos balnearios de aguas termales, que lo han convertido en un centro turístico de primer orden. San Juan del Río, ciudad provinciana de arraigadas costumbres, es actualmente un importante centro industrial, aunque su encanto principal reside en la calidez de sus habitantes. Su magnífica infraestructura de servicios se compone de hoteles y restaurantes, algunos de ellos en antiguas haciendas y casonas, lo que le da un toque muy especial.
A unas cuantas horas, al noreste de la ciudad de Querétaro, está el corazón de la Sierra Madre Oriental que va del árido semidesierto a los dibujados bosques de pinos y madroños. Además de su riqueza natural, la Sierra Gorda también guarda historia. Sitio de encuentro, lucha y unión de dos mundos diferentes, esta región fue el escenario donde las misiones prosiguieron su obra evangelizadora, donde los tenaces nativos defendieron durante dos siglos su forma de vida anterior a la conquista. La memoria de otros tiempos subsiste en las misiones fundadas por el Padre Junípero Serra, quedando su huella impresa en las imponentes misiones de Jalpan, Concá, Landa, Tancoyol y Tilaco.