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CEMENTERIO DE BUQUES, PARAÍSO DE BUZOS Y REFUGIO DE ANIMALES: CHINCHORRO.
Por: Jess Chilián
Fotos: rutamxo.com
El Banco Chinchorro es una reserva natural protegida. Tiene una superficie de 144,360 hectáreas y se localiza a 22 kilómetros de la costa, en la llamada Costa Maya. Chinchorro es un atolón coralino que junto con los que pertenecen a Belice forman el segundo sistema arrecifal mas grande del mundo, famoso por el gran número de vestigios que hay atrapados y hundidos en sus arrecifes.
Pocas oportunidades se tienen para bucear en atolones y Chinchorro, que ahora es parque marino nacional, es prácticamente virgen, debido a que el acceso a éste era muy difícil.
La reserva de la biosfera de Banco Chinchorro se encuentra en el municipio de Othón P. Blanco, y es parte de los atractivos naturales del mar Caribe, particularmente de los que se encuentran en la península de Yucatán, y del gran sistema de arrecifes mesoamericano, o Reserva de arrecifes de Belice. Se encuentra en la reserva de Xcalak, justo frente a las playas Río Huach y Majahual. Lo rodea una gran barrera de coral de 20 metros de espesor, que permanece totalmente sumergida aunque casi a nivel de la superficie: sólo 60 centímetros median entre ésta y el manto de coral de dicho cinturón.
Detrás de éste se forma una suerte de piscina de muy poca profundidad (de dos a siete metros) cuyo fondo es, en gran parte, arenoso. A lo largo de la barrera hay algunas bocas de entrada con dimensiones diversas, por donde los barcos tendían (y tienden) a buscar refugio en temporales fuertes. Una pequeña sección de este arrecife fue, hasta no hace mucho, campo de actividades para una original forma de piratería. Sólo dos partes del atolón sobresalen formando pequeñas islas Cayo Norte y Cayo Centro. En la primera, sin duda de posición mucho más estratégica para la navegación, se encuentra un faro que fue construido hacia fines del siglo XIX para orientar a los barcos y evitar el choque contra el coral. 
Sabedores de que los capitanes de buques mercantes se guiaban por el faro para conducir a sus naves entre Chinchorro y la costa, los piratas que aún en esos tiempos merodeaban por la zona, solían dirigirse hacia la isla para apagar el faro y reemplazarlo por una linterna montada sobre alguna balsa o barril. El nuevo artefacto era colocado mucho más al poniente que el faro, casi sobre el mar, de manera que al ver la luz y hacer la maniobra para meterse entre el arrecife y la costa, los barcos calcularan mal las distancias y encallaran. Entonces los abordaban y saqueaban. Terminada la operación, apagaban la linterna, volvían a encender el faro y se alejaban con rumbo desconocido. Pero era sólo una treta.
Tiempo después regresaban a Cayo Norte, en cuyo interior tenían un depósito donde almacenaban los productos de sus fechorías. Todavía es factible encontrar restos de aquellos botines. En el Chinchorro existen barcos hundidos que con el tiempo se han convertido en un floreciente ecosistema lleno de vida en el que abundan diversas especies de coral, así como peces de vívidos colores. También cuenta con una configuración coralina que forma una laguna o barrera arrecifal con profundidades que oscilan entre los 2 y los 8 metros, haciendo de este lugar un destino atractivo para los entusiastas del buceo y el snorkel de todo el mundo. Este viaje te promete prístinos buceos y una claridad típica del caribe. En este bello lugar puedes hacer snorkel, buceo recreativo o buceo técnico si prefieres.
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