MALINALCO, ESTADO DE MÉXICO
Enclavado en la confluencia del eje neovolcánico transversal y la Sierra norte del estado de Morelos, el pueblo de Malinalco reúne en un mismo lugar, hermosos paisajes naturales, una rica historia y un destacado legado arquitectónico, todo esto en el marco de la plácida y alegre provincia mexicana. La zona arqueológica de Cuauhtinchan es el lugar más representativo de este lugar donde podemos localizar varias edificaciones, siendo la más sobresaliente, la "Casa de las Águilas y los Tigres", una pirámide - templo tallada directamente sobre la piedra de la ladera de la montaña. Debajo del Cerro de los Ídolos descansa el poblado de Malinalco, mismo que fue de los primeros en ser colonizados por los españoles a su llegada a México en el siglo XV. Testimonio de ello son la capilla de Santa Mónica y el Templo del Divino Salvador. Cuenta con una buena infraestructura así como con varios pequeños hoteles, posadas y varios restaurantes. Parte importante de una visita a este lugar, es recorrer cada una de sus calles a pie, calles antiguas en las que podremos descubrir hermosos detalles en las casas típicas de la zona, que aún en nuestros días reflejan la tranquilidad y belleza que han tenido por siglos. Especialmente se recomienda visitar el tianguis, que se instala los domingos y los martes. Los rebozos hechos a mano en telar de cintura son hoy un tesoro en peligro de extinción, son una de las artesanías que podrá encontrar en Malinalco.
MAZAMITLA, JALISCO
El nombre de Mazamitla se ha interpretado por diversos investigadores de maneras diferentes: "lugar donde se cazan los venados con flechas"; "lugar de flecheros cazadores de venados, o bien, "lugar donde se hacen flechas para cazar venados". Enclavado dentro de místicos bosques, en una altura aproximada de 2,500 msnm, se erige como el destino de alta montaña favorito del estado de Jalisco, no en balde ha sido declarado Pueblo Mágico. Cuenta con atractivos naturales como "Los Cazos", cuyos caminos conducen a diferentes secciones, entre ellas: el "Jardín Encantado", donde corre un arroyo cristalino entre lajas de cantera; "El Salto", a donde se llega por vereda para admirar la caída de agua de aproximadamente 35 metros de altura; Las Charandas; La Zanja; El Chacal; El Tigre; El Tabardillo; y La Cañada. Las comidas típicas son: el borrego al pastor, “el bote” (cocido de pulque), las corundas, gorditas de trigo, camote tatemado, capirotada, menguiche, frijoles puercos, jocoque y el mole de olla, además de diversos productos lácteos, galletitas de nuez y conservas de frutas. En bebidas acostumbran el ponche de zarzamora, de capulín y ciruela, atole de agua miel, mezcal, pulque. Los dulces son de calabaza, de coco, cajetas de leche, de membrillo, tejocote, durazno, torrescanas y chilacayota.
MIER, TAMAULIPAS
Ciudad Mier lugar de una atmósfera acogedora y tranquila, en sus calles se aprecia su historia plasmada en arquitectura novo hispana. El visitante quedará prendado de la calidez de su gente y todo lo que en conjunto proyecta este único pueblo mágico fronterizo. El punto de referencia aquí es la: Plaza de Armas, un amplio espacio arbolado y decorado con un bonito kiosco porfiriano octagonal de hierro. Cuenta con arquitectura impresionante que podemos apreciar en la Iglesia de la Purísima Concepción, la Casa de las Columnas o Edificio Consistorial, la Capilla de San Juan Bautista y la Casa de “La Batalla de los Frijoles Pintos”. En cuanto a gastronomía se refiere hay varios guisos locales deliciosos, como el cabrito en salsa y el caldillo fiscaleño; los panes son de una calidad y variedad que difícilmente se iguala en otros lugares de México, algunas delicias que salen de los hornos locales son las semitas, el pan de campo, las empanadas rellenas de calabaza y cajeta, pan de elote y pan de polvo o polvorones. Una de las actividades importantes son la costura y el bordado; se hace ropa, tapetes y piezas decorativas para el hogar; además de la alfarería, donde se aprovechan las arcillas locales que son variadas y producen barros de 7 colores distintos.