Orgullosos de su pasado y su antigua bravura, los Ézar de Guanajuato

Por: Jess Chilián
Fotos: rutamxo.com

can_etn_chichimecasgto01Los chichimeca jonaz utilizan la palabra úza, “indio”, y su plural ézar “indios”, para referirse a sí mismos y a cualquier persona indígena. Sólo al hablar español emplean para autonombrarse chichimeca, chimeco o meco; hasta ahora no se tiene la certeza sobre el significado del vocablo chichimeca. Ellos habitan en una comunidad del municipio de San Luis de la Paz, en Guanajuato y nombran a este lugar Rancho Úza (Rancho indígena) o Misión Chichimeca. El municipio es rural, la población mestiza predomina en la región y en la cabecera municipal. La congregación Rancho la Misión, reconocida por el Registro Civil de San Luis de la Paz, está dividida en dos partes por la carretera de libramiento a San Luis de la Paz: la Misión de Abajo, al poniente, y la Misión de Arriba, al oriente.

Los ézar colindan con lo que fue el territorio otomí de la sierra Gorda guanajuatense en el municipio de Tierra Blanca. Hacia el noroeste, separado por esta sierra, se encuentra el grupo pame en los estados de Querétaro y San Luis Potosí. Practican muchos juegos entre ellos, el juego de La pelota purépecha o pelota encendida. Es un juego que practicaban después de ganar una batalla en el cual hacían prisionero al jefe de la tribu y lo mataban, para sacarle las vísceras y con ellas formaban una pelota que enrollaban con tela y después con una funda especial. Quemaban la pelota y le pegaban con unos palos parecidos a los que se ven en las fotografías.

Las lenguas más emparentadas con la de los ézar son el pame del norte y el pame del sur; les siguen el otomí, el mazahua, el matlatzinca y el ocuilteco. Estas siete lenguas conforman el grupo lingüístico llamado otopame, comprendido dentro de un conjunto mayor denominado otomangue. Las lenguas más emparentadas con la de los ézar son el pame del norte y el pame del sur; les siguen el otomí, el mazahua, el matlatzinca y el ocuilteco.

Es difícil rastrear la historia de este grupo debido a que el término chichimeca es un gentilicio muy genérico. En varios documentos del siglo XVIII se hace referencia a éstos con el vocablo “jonaz” que al parecer designa a uno de los pueblos chichimecas. Hay elementos para suponer que aquellos jonaces estaban vinculados con los ézar, aunque los habitantes del Rancho Misión desconocen totalmente este vocablo. El grupo recuerda orgullosamente su pasado y su antigua bravura. Desde la época prehispánica, los ézar tenían trato con los otomíes. A la llegada de los españoles, los otomíes tenían un dominio importante en la gran zona chichimeca, al grado de que San Luis de la Paz era conocido con un nombre otomí.

can_etn_chichimecasgto02Durante la Conquista, los españoles se encontraban con bandas guerreras desorganizadas y aparentemente carentes de estrategia bélica, pero que les infundían temor. Después de medio siglo de guerra, los españoles adoptaron otro tipo de medidas para someter a esta población, como fue la paz por compra; esto consistía en que ellos aceptaban que se bautizara a los niños indígenas a cambio de provisiones. La conquista de esta zona se basó también en el exterminio abierto de la población o el reclutamiento de indígenas para las escuelas religiosas del Virreinato. La región era atendida por varias órdenes religiosas: franciscanos, jesuitas, agustinos y dominicos.

Los ézar o chichimecas jonaz recuerdan la labor en las minas como su trabajo asalariado más antiguo. Entre 1890 y 1892 tuvieron gran auge los minerales de Pozos y Santa Brígida, que llegaron a concentrar a 50 mil personas. Sin embargo, la crisis minera acabó con esta opción económica ya que la explotación se suspendió entre 1920 y 1925 por lo que la comunidad solicitó dotación ejidal en 1923. El compadrazgo se ejerce en el bautismo y el matrimonio. Los padrinos son elegidos por los padres y deben ser una pareja indígena, que en caso de fallecimiento de los padres, asuma la tutela del niño. El gobierno tradicional casi ha desaparecido. Anteriormente había vigilantes municipales que portaban bastón de mando e impartían justicia. Éstos han sido remplazados por un juez.

Para la organización del ejido se nombra un comisariado ejidal, que al mismo tiempo es presidente del Consejo de Vigilancia. El trabajo comunitario o “la faena” se practica de manera ocasional en labores que beneficien a la comunidad, como la construcción de edificios públicos o comunitarios: el templo, la escuela, la casa popular, etcétera. Los ézar tienen mitos que explican su mundo. Así, se dice que la Virgen de Guadalupe les dio el “dialecto” (como ellos le llaman), por lo que nadie puede quitárselo; san Isidro Labrador les enseñó la agricultura.

Entre los espíritus importantes para ellos está el del agua y el águila. Esta última, se dice, les dio la inteligencia a los hombres y les señaló los lugares en donde debían vivir. Los chichimecas profesan formalmente la religión católica. Aproximadamente 10% de la población es protestante y se concentra en la Misión de Abajo. Su presencia no produce conflictos en la comunidad. Las fiestas más importantes para la comunidad son las de san Luis Rey de Francia y la de la Virgen de Guadalupe. Las actividades en las capillas de la Misión sólo se llevan a cabo en las fiestas de san Luis, el 24 y 25 de agosto, de la Virgen de Guadalupe, el 11 y 12 de diciembre, y de la Purísima Concepción que se celebra el 31 de mayo, fecha en que se concluyó la construcción de la capilla. El compromiso de la organización de las fiestas se hereda en las familias.

Un elemento importante en éstas es la danza chichimeca que se representa en las tres capillas. Los componentes sonoros son el violín, la tambora y los machetes que entrechocan; los combatientes suman entre 15 y 45 personas. Los ézar acostumbran tocar su música tradicional (sones y jarabes) ejecutados por grupos de música de “golpe” (dos violines, una tambora y un redoblante). También se aprecian mucho las décimas.

can_etn_chichimecasgto03Los ézar evitan el trato con los mestizos ya que éstos últimos tienen una actitud de despotismo y superioridad respecto a ellos. Con los otomíes existen nexos que se aprecian en las visitas recíprocas de danzantes en sus festividades. Los ézar van el primero de enero a Cruz del Palmar, municipio de San Miguel Allende, y los otomíes, o sus descendientes mestizos, les corresponde visitar San Luis de la Paz el 25 de agosto. Hasta hace poco también se hacían visitas recíprocas con los otomíes de Cieneguilla, Tierra Blanca. Fuera de la comunidad se han creado grupos que simpatizan con la cultura ézar. En 1981 se fundó un Centro de Investigación de la Nación Chichimeca con sede en Victoria. También existe un grupo que impulsa la fiesta de la Toltequidad en Pozos.

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