Historia – México en el Siglo XX

La revolución se vuelve institución
Desde el comienzo de su gobierno, Cárdenas mostró una decidida voluntad de cambio. Defendió los movimientos obreros y campesinos y, con su apoyo, hizo frente al general Calles, que mostraba una actitud hostil hacia la política independiente de Cárdenas. Logró neutralizar su poder, destituyó a sus seguidores en el gobierno y, finalmente, lo expulso del país. El régimen cardenista superó a todos los gobiernos anteriores en la aplicación de los postulados de la Revolución Mexicana, sobre todo lo relativo al reparto agrario, que incluyó a más de un millón de campesinos. Se crearon nuevas agrupaciones sindicales y campesinas, que fueron la base popular del partido oficial, antecesor del actual PRI.

La política cultural del cardenismo puso especial énfasis en los valores nacionalistas, el indigenismo y el socialismo. En 1938 Cárdenas se enfrentó a las compañías petroleras que se negaban a negociar aumentos salariales con sus trabajadores. La actitud insolente de éstas provocó que en respuesta Cárdenas nacionalizará la industrial petrolera, con un gran respaldo popular. Las naciones afectadas promovieron entonces un boicot internacional en contra de los productos mexicanos, aunque sin éxito. En 1940 Manuel Ávila Camacho fue electo presidente de la República. El nuevo régimen moderó el discurso socialista del cardenismo que había creado una fuerte oposición en diversos sectores del país. Se puso freno a la reforma agraria y se fomentó el ingreso de capitales extranjeros. La Segunda Guerra Mundial permitió el despegue económica de México, que se convirtió en proveedor de materias primas y fuerza de trabajo para las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos.

Cachorros de la revolución
Entre 1946 y 1968 México entró en una etapa de rápido crecimiento económico y estabilidad política. El país se industrializó, se construyeron numerosas carreteras y aeropuertos. Las redes telefónicas y las líneas de corriente eléctrica se extendieron por todo el país, se alentó la empresa privada y se abrieron grandes extensiones de tierra al cultivo por riego. El mejoramiento de las condiciones de salubridad permitió el crecimiento explosivo de la población, que se duplicó en este periodo. Las escuelas primarias gratuitas lograron la educación de millones de mexicanos. La música, el cine y el turismo se convirtieron en los medios por los cuales México se dio a conocer en el extranjero. Igualmente, destacados escritores como juan Rulfo y Octavio Paz demostraban la vitalidad de la cultura mexicana. Todos estos logros fueron conocidos en la década de los años sesenta como el “milagro mexicano”.

La modernización durante los periodos presidenciales de Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz transformó por completo a México; de una sociedad tradicional y agraria se pasó a una urbana e industrial. La clase media de las ciudades se desarrolló rápidamente y comenzó a tener un peso político que superó al de las organizaciones obreras y campesinas. Capitalistas extranjeros se establecieron en las regiones más desarrolladas del país, lo que provocó con el tiempo un crecimiento desigual de la economía. Con una población creciente y necesitada, el campo alimentó una gran corriente migratoria hacia las ciudades. Hacia el final de este periodo, la estabilidad política del país, basada en el predominio de un partido único, comenzó a ser cuestionada.

La generación de medio siglo
La represión de 1968 del movimiento estudiantil en Tlaltelolco expuso algunas de las fallas del sistema político mexicano. Ante la inmovilidad del partido oficial, que había creado una estela de corrupción y descontento ciudadano, la gente comenzó a participar más en las decisiones políticas. En 1970 el presidente Luis Echeverría trató de disminuir el descontento mediante aumentos al salario de los trabajadores, la realización de grandes obras públicas y la creación de nuevos empleos dentro del gobierno. En un principio las medidas funcionarios, pero para mantenerlas fue necesario gastar más dinero del que había. El gobierno tuvo que pedir prestado a los bancos extranjeros y su deuda con ellos se triplicó. Hacia el final de su gobierno, y en medio de una crisis financiera, Luis Echeverría se vio obligado a devaluar el peso frente al dólar.

El descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo en el sur del país permitió que la economía volviera a crecer durante los primeros años de la presidencia de José López Portillo, quien continuó la política económica de Echeverría. Se subsidió a las empresas para que abarataran sus productos, se aumentó el salario de los trabajadores para mantenerlos contentos. Pero, de nuevo, se gastó más dinero del que se tenía. La deuda del gobierno creció como nunca en la historia de México. La caída de los precios del petróleo provocó una nueva crisis. La moneda se devaluó drásticamente y se llegó a suspender el pago de los intereses de la deuda externa. Para evitar la fuga del dinero que quedaba, se tuvo que nacionalizar la banca. En un clima de descontento y caos económico, Miguel de la Madrid fue electo presidente de la República.

Fin de siglo
A partir de 1982, el gobierno mexicano puso de relieve las fallas de un modelo de desarrollo basado en la protección oficial de las empresas nacionales y el gasto excesivo del gobierno. Miguel de la Madrid tuvo que enfrentarse a todos los problemas derivados de la crisis: redujo el gasto gubernamental, suprimió subsidios y recortó el número de empleados públicos. Gran parte del dinero ahorrado con estas medidas se utilizó para pagar los intereses de la deuda bancaria, razón por la cual la economía no creció, el peso se devaluó aún más y aumentaron las penurias de la gente. Se incrementó el número de mexicanos que tratan de cruzar la frontera con Estados Unidos en busca de empleos bien pagados, lo que causó fricciones con el vecino del norte.

Otro problema aún no resuelto es el poder y la riqueza crecientes de los grupos de narcotraficantes que fomentan la corrupción y la delincuencia en el país. En las elecciones de 1988 el candidato oficial, Carlos Salinas de Gortari, accedió al poder a pesar de una oposición fuerte y bien organizada. Salinas siguió con la política de ahorro de su antecesor; junto con un joven equipo de economistas, logró reducir la inflación y renegociar las obligaciones contraídas con los bancos. La economía mexicana volvió a crecer lentamente y se abrió a la competencia con el exterior. A principios de 1994 entró en vigor un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (conocido por sus siglas como TLC), que permite que los productos mexicanos puedan venderse sin impuestos adicionales en esos países. Ésta ha sido una época de cambios acelerados en la que los últimos avances dela ciencia y la tecnología coexisten con comunidades aisladas y necesitadas de educación.

Fuente: Viaje por la historia de México, obra creada por el historiador Luis González y González para la Secretaria de Educación Pública.

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