Los mariachis no pueden faltar en estas Fiestas Patrias

Por: Jessica Chilián
Fotos: rutamxo.com

can_trad_mariachisept01¿Ya estás listo para celebrar las fiestas patrias? Además de los platillos tradicionales para la ocasión, los dulces típicos mexicanos y el tequila, necesitarás música para ambientar la cena del 15 de septiembre. La recopilación incluye 46 canciones, entre las que destacan “El Rey”, “La Bikina”, “Cielito Lindo”, “México Lindo” y “Viva México”. La velada puede continuar con canciones clásicas que no pueden faltar en una celebración mexicana, como “Lástima que seas ajena”, “Cucurrucucú Paloma”, “El mariachi loco”, “Guadalajara”, “Cruz de Olvido” y “Mujeres divinas”. Entre los artistas que destacan en este top, están: Vicente Fernández, Juan Gabriel, José Alfredo, Javier Solís, Lola Beltrán, Pedro Fernández, Pedro Infante, Alejandro Fernández y Pepe Aguilar.

El espíritu musical del pueblo mexicano es tan rico, que nos concede desde el suspiro más profundo de “Sí nos dejan”, hasta el fervor de un grito de alegría y picardía del “Aventurero”. Un poquito de historia: Cocula, población del estado de Jalisco, es la cuna del mariachi. El nombre del conjunto, bien a bien, no se sabe de dónde proviene, pero hay quienes aseguran que la palabra se deriva del vocablo francés mariage o boda, asignado a un grupo de músicos que amenizaba ceremonias nupciales. Lo cierto es que el mariachi es autóctono de los pobladores Coca y es reconocido antes del maximato. Es el mes de octubre de 1907. Don Porfirio Díaz ofrece una fiesta en honor a Mr. Elihu Root, entonces Secretario de Estado Norteamericano.

Para amenizar la reunión, fue traído de Cocula un grupo de músicos acompañados de dos parejas de bailadores que llamaron la atención en la Ciudad de México por lo característico de su indumentaria y el sabor original de su música. Históricamente, el primer mariachi que llega a la ciudad es el de Justo Villa, en 1905; luego, en l907, el de Cesáreo Medina; Cirílo Marmolejo llega en 1920, y dos más arriban en 1925, el de José Reyes y el de Concho Andrade. A partir de la Revolución, la indumentaria sufre una notable transformación, el atuendo del músico de mariachi adopta el traje de charro o vaquero mexicano, exclusivo de la clase alta, compuesto de botines o botas a los tobillos, un sombrero de charro, un moño o corbata larga, un chaleco o una chaqueta corta, pantalones ajustados sin bolsillos traseros, una correa ancha y botonaduras brillantes a un costado de los pantalones.

can_trad_mariachisept02En 1923 el comerciante coculense Juan I. Hernández, principal causante de la transformación de la Plaza Garibaldi, establece en la calle de Honduras una tienda en la que se vendía un poco de todo y que, posteriormente, se dedicaría a la venta de platillos típicos de Guadalajara; ese lugar es el Tenampa, cuna de los principales mariachis en México y lugar de visita obligada para personajes de fama internacional. La discusión del nombre del lugar es variada, ya que unos dicen que era la marca de un habanero ya desaparecido; otros, que así se llamaba un río en España; o también, el nombre de una ranchería en Veracruz o la derivación del vocablo Tenanpal: lugar de reunión; y nunca falta la especulación que combina las palabras tenebra-tenebroso y hampa.

En aquella plaza semivacía, rodeada por salones de baile, restaurantes típicos, un kiosco, y por supuesto, mariachis, y bajo un sol abrasante, Don Ascensión Aguirre, originario de Michoacán, afina su trompeta mientras espera algún cliente que le pida una canción, ya que la profesión así lo requiere. Llega a la plaza Santa Cecilia, hoy mejor conocida como Plaza Garibaldi, a las diez de la mañana, como hace más de veinticinco años. El señor Aguirre se reúne con sus compañeros del mariachi Los Diferentes, al cual pertenece. Comenta haber llegado a la Ciudad de México con su familia en busca de trabajo, y desde entonces decidió aprender a tocar la trompeta en la escuela localizada en la calle Justo Sierra. También sabe tocar un poco el piano, pero dejé ese instrumento porque nada más ensayaba poquito, sólo para pasar mis exámenes. Considera que para tocar un instrumento, es esencial estudiar, pero algunos de mis compañeros lo hicieron y otros no.

La cuota del mariachi se adapta al presupuesto del cliente, si la canción la pagan a treinta pesos, nos vamos cinco o seis compañeros, pero si la pagan a cincuenta, vamos más. Cuando los buscan para tocar en otro lado que no sea la plaza, la gente no le quiere pagar los mil quinientos pesos por hora, y sólo les dan mil pesos. Los extranjeros visitan diariamente Garibaldi, pero un grupo de sesenta pide tres canciones y todavía se cooperan para pagar entre ellos. De los mexicanos es de donde sale la chamba.

can_trad_mariachisept03Don Ascensión pertenece a la Unión de Mariachis del Distrito Federal, la cual -comenta- nos pide tres cuotas: la de función, la ordinaria y del seguro. Pero esto no sirve, porque cuando un compañero se muere, vienen y nos piden dinero. Su experiencia le ha permitido ver desde cómo se trafican armas y mercancías hasta varios asaltos. Actualmente nos queda la imagen de Pedro Infante cantando en la cantina, acompañado de su botella de tequila y del imprescindible mariachi rasca tripas que comparte la dolencia o la felicidad. Así, entre copa y copa, amores y desamores, no puede faltar la música que nos haga recordar a la que se fue y, sobre todo, decir con orgullo VIVA MÉXICO.

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