Las muñecas “Marías” es una práctica artesanal del pueblo otomí

Por: Jess Chilián
Fotos: nfgdocs

Cuando caminas por las calles de San Miguel de Allende, puedes encontrar a unas señoras cargando unas lindas muñequitas que venden como juguetes o bien como adornos que bien puedes colocar en tu casa u oficina, o puedes ser un regalo para amigos y familiares, son unas muñecas muy representativas de México, y que en el caso de San Miguel de Allende, llevan mujeres indígenas a vender desde el estado de Querétaro.

Tras la conquista española los juguetes novohispanos comenzaron a mezclarse con los de las culturas indígenas, resultando inevitablemente en una amplia diversidad de usos y costumbres. De esta mezcolanza llegó el trompo, la pirinola, los yoyos, los baleros, trastos de porcelana o figurillas de barro o madera; muñecas europeas de porcelana y muñecas de trapo. Estas muñecas de trapo conocidas como “María”, tuvieron su origen en Michoacán y el Estado de México; fueron elaboradas por los mazahuas como una alternativa más económica y tradicional de los juguetes que se vendían en los mercados –principalmente de las muñecas de porcelana importadas de España–.

Con el paso del tiempo, estas muñecas empezaron a representar a  las mujeres de los pueblos indígenas del centro del país que solían recorrer las calles de la ciudad de México y a quienes se les llamaba “Marías”. Se dice inclusive que ésta es la razón por la que las muñecas, con listones de colores e indumentarias típicas de la región, se ganaran el nombre de “Muñecas María”. Actualmente estos juguetes son una representación artesanal de la mexicanidad, por lo que se fomenta su creación sin necesidades de máquinas ni pegamentos. El objetivo es recuperar la pasión, el amor y el valor de las mujeres mazahuas que se dedicaron a transmitir su sabiduría de bordado en bordado, de hilo en hilo.

La muñeca María es una práctica artesanal del pueblo otomí de Querétaro, que conserva la magia, ternura y humildad, de todas las personas que han mirado nostálgicamente su infancia a través de sus llamativos colores y representaciones regionales. Como si el simbolismo de la muñeca se conservara en su silenciosa sonrisa, sus infinitos listones entrelazados en sus trenzas, su indumentaria tan típica del país o en el recuerdo de una niña sosteniendo su única muñeca de trapo. Esta muñeca artesanal ha sido oficialmente nombrada Patrimonio Cultural del estado de Querétaro, con lo que se busca blindar la tradición y costumbres de la región otomí de la entidad.

La declaratoria incluye tres tipos de muñecas: la que se denomina “Donxu”, originaria de San Ildefonso Tultepec, y la que es conocida como “Lele”, que se realiza en Santiago Mexquititlan y que tiene dos variaciones, una con ojos bordados y otra con aplicaciones de tela en el rostro para darle fisonomía. Este nombramiento es un homenaje a mujeres y hombres que rinden tributo a sus raíces y traducen la belleza patrimonial en bellas tradiciones representativas de los pueblos originarios de Querétaro.

De acuerdo con las estadísticas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, la población étnica otomí sumaba 646,875 personas en la República Mexicana en el año 2000, lo que les convierte en el quinto pueblo indígena más numeroso del país. Se afirma que los otomíes constituyeron una cultura madre, pues fueron los primeros pobladores del centro del país. Es reconocida su persistencia y resistencia a desaparecer; su gran capacidad de adaptación se comprueba con su enorme dispersión, obligada por varias circunstancias, en los estados de Guanajuato, Hidalgo, México, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala y Querétaro.

De ellos, sólo un poco más de la mitad hablan el otomí. Al respecto, cabe decir que la lengua otomí presenta un alto grado de diversificación interna, de modo que los hablantes de una variedad suelen tener dificultades para comprender a quienes no hablan otro dialecto. De ahí que los nombres con los que los otomíes se llaman a sí mismos son numerosos: ñätho (valle de Toluca), hñähñu (valle del Mezquital), ñäñho (Santiago Mezquititlán en el Sur de Querétaro) y ñ’yühü (Sierra Norte de Puebla, Pahuatlán) son algunos de los gentilicios que los otomíes emplean para llamarse a sí mismos en sus propias lenguas, aunque es frecuente que cuando hablan en español empleen el etnónimo otomí, de origen náhuatl.

En el Estado de Querétaro, esta raza se encuentra incorporada a la vida social en los municipios de Amealco, Cadereyta de Montes, Ezequiel Montes y Tolimán. Con grandes inconvenientes todavía conservan parte de sus costumbres, tradiciones y lenguaje, y han librado una tenaz lucha para preservar su identidad cultural. Actualmente el idioma otomí mezclado con castellano se habla en algunas localidades del municipio de Tolimán como San Miguel, Casas Viejas, El Molino, Casa Blanca y Bomintzá.

El mercado de artesanías de San Miguel de Allende es el lugar perfecto para ver el trabajo hecho a mano de los artesanos locales que trabajan con el latón, la lana, el tallado de cantera y madera de mezquite, el papel maché, el vidrio, la obrajería, la orfebrería y la cerámica, también puedes encontrar piedras y antigüedades, el mercado abarca tres manzanas, así que es imposible salir con las manos vacías. Aquí se pueden encontrar las artesanías típicas de la ciudad, así como algunas provenientes de los pueblos circunvecinos.

Mayores informes:
Consejo Turístico de San Miguel de Allende
Plaza Principal nº 8 Col. Centro
San Miguel de Allende, Guanajuato C.P. 3770 México.
Tel. 01 (415) 152.09.00
Web: http://visitsanmiguel.travel
Facebook: San Miguel de Allende
Twitter: @turismo_sma
Instagram: @turismosma

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