Ejemplo de sociedad y valores en sus creencias, los kikapúes

Por: Jess Chilián
Fotos: rutamxo.com

can_etn_curioskikapuescoah01Los kikapúes son un pueblo amerindio algonquino que habita en el norte del Estado de Coahuila (México) y en Oklahoma, Kansas y Texas en Estados Unidos. Según etnólogos, vinieron de las nieves del norte de Canadá. Se ubicaron en el noroeste del hoy Estados Unidos. A mediados del siglo XVIII fueron obligados a huir, por los colonizadores, hacia el sur. Fue entonces cuando entraron a la Nueva España. Carlos III les otorgó territorios en Coahuila en las riberas de los Ríos San Angelo y Sabinas. Guadalupe Victoria, después de la Independencia, les cedió tierras en Texas. En 1850 los ubicaron en el municipio de Múzquiz donde viven actualmente. Benito Juárez les dio la posesión definitiva de las tierras.

En 1919, Venustiano Carranza les donó 7 mil hectáreas. Lázaro Cárdenas además de visitarlos, confirmó sus derechos y les proporcionó apoyos para sus trabajos agrícolas. Sus tierras son áridas, cuentan con el agua de las lluvias, afluentes del río Sabinas y frescos manantiales. Hay palmeras, nogales, árboles frutales y en la parte alta, pinos. La región es llamada Nacimiento. Cultivan maíz, frijol, calabaza y tienen algo de ganado. El subsuelo es rico en minerales. En ello tienen fuentes de trabajo o en la zona industrial de Monclova. Viviendo en comunidad no utilizan apellidos; un padre pasa a su hijo únicamente su afiliación al clan. Cada persona tiene un nombre que corresponde a su clan y el epónimo de su tótem como Búfalo corredor, Berry silvestre, Man parado, por mencionar algunos.

Según los cambios de clima, la casa india se construye dos veces al año. La casa de verano, ocupada en marzo después de las ceremonias de Año Nuevo, tiene forma rectangular, está levantada sobre un armazón de troncos verticales y consta de dos partes: la casa, propiamente dicha y un anexo. Las paredes son de carrizo y dejan libre un espacio que hace las veces de puerta, donde cuelgan una cortina. El techo, que cubre la casa y el anexo, es de tule, o también lo elaboran con varias esteras o petates sobrepuestos, que se afianzan con varas flexibles, cruzadas de un extremo a otro, a lo largo y a lo ancho de la construcción.

can_etn_curioskikapuescoah02Para dormir, dentro de la casa, utilizan algo similar a las literas, construidas de vara sobre las que se coloca un colchón y un mosquitero llamado escudo. La casa de invierno, en cambio, es de forma elíptica, construida con un armazón de tule que no permite el paso del frío. La parte central del techo tiene una abertura con el propósito de dejar salir el humo del «fuego sagrado», el que se coloca en medio de la habitación.
Por su parte, la casa mexicana, construida con tabique, tiene características similares a las viviendas urbanas de la región. Cuenta con agua, electricidad, televisión y otros aparatos modernos de los que carece la casa india, y la emplean para cocinar.

Todo kikapú debe cumplir con lo que dios ha mandado. Kitzihaiata escogió a los kikapúes para poblar la tierra, por lo cual deben cumplir con sus mandatos y estar preparados para enfrentar el momento final del mundo, que les permitirá ir con dios a cazar venados de manera permanente. Ser buen kikapú significa cumplir siempre con los ritos de cacería, purificación, año nuevo, fuegos sagrados y bautizos por medio de oraciones, sacrificios y ayunos. Las celebraciones rituales siempre van acompañadas de carne de venado. El momento culminante de sus oraciones consiste en el consumo de la lengua de este animal, devolviéndolos así a quien se los da, a Kitzihaiata.

El venado representa el centro de la vida kikapú; cada venado sacrificado vuelve a nacer. Por esta razón no dejarán de existir y no hay peligro de que se extingan. El fuego constantemente encendido en el centro de la casa recuerda a los kikapúes que siempre deberán tener encendida la oración a Kitzihaiata. Sobre el fuego sagrado se secan las lenguas y los costillares de venado que se consumirán en las misas y bautizos, en las fiestas de año nuevo y en el regreso a los campamentos de invierno. El kikapú enfrenta la muerte con aceptación; cree que el Gran Espíritu lo puso en la Tierra y tiene el poder de llamarlo cuando le plazca. Piensa que su vida en el más allá estará entretenida con sus juegos, danzas y cacerías favoritas y, de no gustarle, puede pedir permiso para regresar a este mundo entre dos y cuatro veces, en el cuerpo de un recién nacido.

can_etn_curioskikapuescoah03La religión es la principal fuerza integradora de la sociedad kikapú. Creen que todo en este mundo tiene espíritu, vida y poder. Como cabeza de este orden está Kitzihiat, el Gran Espíritu, quien creó todo menos el mundo, el cual fue creado por Wisaka. Él también les dio las reglas que deben seguir: no cometer suicidio, no matar a otro kikapú ni a un indio de otra nación ni a un mexicano, no fallar al cumplir sus obligaciones ceremoniales, no beber en exceso, no robar, no cometer adulterio, no mentir, no acumular riqueza, no participar en brujería y no hacer rumores de cosas malignas. Ellos no creen en el infierno, sólo en el cielo. La lucha, siempre presente, por mantener un estado de armonía con todo y con todos, ha sido tal vez el principal secreto para que hayan logrado conservar su identidad ante el paso del tiempo. La leña es el principal combustible; por tradición, en cada casa de invierno o de verano el fuego sagrado, símbolo de Dios o kitzahiata, debe conservarse durante todo el año.

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