Degusta los mejores vinos de la región bajacaliforniana

Por: Jess Chilián
Fotos: rutamxo.com

can_hm_vinosbc01dxEl viñedo de la Nueva España comenzó a extenderse a partir de la ciudad de México, capital del virreinato más floreciente de la metrópoli hispana, hacia las regiones septentrionales: Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí, alcanzando posteriormente un gran desarrollo en el Valle de Parras, y luego en Baja California, donde los misioneros jesuitas propagaron el cultivo de la vid y así crearon una cultura vinícola en la región, por lo que ahora se degustan los mejores vinos del país. De la Nueva España fueron llevadas las viñas a América del Sur, alcanzando en Perú, Chile y Argentina formidable desenvolvimiento.

También de la Nueva España fue llevado el cultivo de la vid a lo que hoy es Estados Unidos de América, ya que en 1769 Fray Junípero Serra llevó las vides desde Loreto, en Baja California, a la entonces Alta California.

La primera misión que fundó ese monje franciscano fue la de San Diego de Alcalá (en torno a la cual creció la actual ciudad de San Diego), y los viñedos por él sembrados constituyen el antecedente directo de la pujante industria vitivinícola californiana”. La producción de vino en esta privilegiada región vitivinícola de nuestro país se remonta a la primera década del siglo XX, cuando se instala en el Valle de Guadalupe un grupo de doscientas personas de la secta molokana, llegados de Rusia.

Aproximadamente unos setenta años, aquí había estado la Misión de Guadalupe, fundada por los monjes dominicos, quienes, seguramente, continuaron con el cultivo de las viñas que habían iniciado los misioneros jesuitas en el área de Loreto (la capital de ambas Californias: la Baja California y la Alta California), y que después de la expulsión de los discípulos de San Ignacio de Loyola habrían seguido los monjes franciscanos elaborando vino, para estar en condiciones de celebrar cotidianamente la ceremonia de la misa cristiana.

can_hm_vinosbc02dxEl gobierno de Porfirio Díaz autorizó en el año 1905 el ingreso a México de dicho grupo de molokanes, quienes recibieron la autorización del zar Nicolás II de abandonar su tierra natal y emigrar a un lugar lejano. Tres enviados de ese grupo religioso -en cierto sentido semejante a los presbiterianos, a los cuáqueros y a los menonitas- tuvieron conocimiento en la ciudad de Los Ángeles que en Baja California, en el Valle de Guadalupe, podrían adquirir tierras para establecerse. Esos tres emisarios visitaron el lugar del cual les habían hablado, y lo encontraron apropiado para los fines que ellos perseguían, y así fue que en 1906 llegaron doscientos rusos: hombres, mujeres y niños al Valle de Guadalupe, donde aún viven sus descendientes.

En el Museo de las Californias, de Tijuana, se encuentra un texto alusivo a la producción de vino de los molokanes, en el cual aparecen lo siguiente: “Durante mucho tiempo los colonos rusos del Valle de Guadalupe elaboraban vino para consumo propio, aunque originalmente ellos no se dedicaban al vino sino a los cereales. Posteriormente el vino comenzó a ser comercializado entre los conocidos y los amigos. En 1940 varias familias molokanas empezaron a emigrar a los Estados Unidos, debido a una revelación acerca de que cuando apareciera la primera planta de uva y el Valle se llenara de ella, no quedaría un solo ruso en él. Irónicamente las pocas familias rusas que se quedaron después de este movimiento alcanzaron un buen nivel de prosperidad y progreso”.

Alrededor de la ciudad de Ensenada florecen numerosos valles vitivinícolas, cuyos nombres tienen ecos centenarios: Guadalupe, Santo Tomás, San Antonio de las Minas y San Vicente. En estas áreas geográficas florece hoy día la vitivinicultura nacional, y allí están ubicadas unas cincuenta vinícolas, entre las que destacan varias prestigiadas empresas como Bodegas de Santo Tomas, Chateau Camou, Domecq. Monte Xanic y Vinícola L. A. Cetto. Muchas otras bodegas hay en los valles aledaños a Ensenada. Tiempo es lo que se requiere para recorrerlas, este hecho motiva a una próxima visita a la región bajacaliforniana donde son producidos algunos de los mejores vinos de México.

La Ruta del Vino ofrece al visitante una amplia gama de atractivos y servicios que van desde las más pequeñas vitivinícolas familiares hasta los productores a gran escala; pequeños restaurantes campestres hasta la más fina mesa, así como sitios para acampar, balnearios, centros artesanales, museos comunitarios, un sitio misional, hoteles tipo Bed & Breakfast, boutiques de Vinos, galerías de arte, cultura indígena y sitios naturales.

can_hm_vinosbc03dxEn esta región se puede disfrutar de unas vacaciones divertidas, activas, exóticas, románticas. La Ruta del Vino es el destino ideal para vacacionar en pareja o con toda la familia. Adicionalmente a estas actividades se puede disfrutar de eventos en la ruta del vino los cuales dan inicio a partir de mayo con la celebración llamada “viñedos en flor”, después continúan una serie de fiestas los cuales se celebran en los diferentes Valles que conforman la región del vino de Baja California hasta la gran celebración de las “Fiestas de la Vendimia” que inician el primer viernes del mes de agosto por un periodo de tres semanas cerrando el tradicional “Concurso de paellas”. La ruta del vino es el destino idea para vacacionar en pareja o con toda la familia.

Mayores informes:
Secretaria Estatal de Turismo de Baja California
Edificio Río – Tercer Piso – Calle Juan Ruiz de Alarcón n°  1572 – Zona Río
Tijuana, Baja California C.P. 22320
Tel. 01 (664) 682.33.67
Web: www.descubrebajacalifornia.com

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