Tlaxcala


Antes de la llegada de Hernán Cortés al territorio que hoy conocemos como Tlaxcala, el mismo se encontraba dividido en señoríos, de los cuales los más importantes eran: Tepeticpac, Ocotelulco, Quiahuixtlán y Tizatlán.

Cuando los ejércitos tlaxcaltecas combatieron a los españoles, el 23 de septiembre de 1519 se firmó una alianza militar que tuvo como consecuencia la caída del imperio de Tenochtitlán. “La Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Tlaxcala” fue fundada por Hernán Cortés en 1525 y al día de hoy conserva intactos edificios que datan del siglo XVI al XIX.

Tlaxcala es hoy la capital del estado más pequeño de la República que lleva el mismo nombre. No crea que por ello será posible conocerla en un solo día; muy por el contrario, la riqueza cultural, su historia viva en cada rincón de la ciudad, sus bellos paisajes naturales, museos, monumentos históricos y la zona arqueológica de Cacaxtla, impactante vestigio de la cultura Olmeca-Xicalanca, son algunos de los atractivos que Tlaxcala tiene para ofrecer a sus visitantes.

Usted podrá recorrer la ciudad caminando o en un divertido paseo en tranvía, que era el principal medio de transporte para los ciudadanos de Tlaxcala a principios del siglo XIX, y que los comunicaba también con Puebla, San Pablo Apetatitlán y Santa Ana Chiautempan. Éste lo llevará a conocer el Centro Histórico y el Santuario y Basílica de la virgen de Ocotlán.

Después de empaparse de toda la historia, joyas coloniales y las más variadas edificaciones antiguas, haga un alto y viva a pleno el Tlaxcala que combina paisajes de montañas, cascadas, barrancas y el azul de un cielo limpio, característico de esta región.

Un punto aparte es la gastronomía tlaxcalteca rica en maíz, que en tiempos pasados tenía origen divino, de allí que “tlaxcalli” significa “Lugar de tortillas”. Otros de los ingredientes típicos de esta región son el nopal y el maguey. En Tlaxcala podrá visitar coloridos restaurantes y bares en donde le recomendamos no se pierda la típica sopa tlaxcalteca, la crema de huitlacoche o el pollo Tocatlán.

Tlaxcala ofrece manifestaciones artísticas de la época prehispánica más laboriosas, como los telares, que aún se emplean para fabricar sarapes de un alegre colorido.

Muy tradicional es la técnica de los alebrijes elaborados en cartón, la cerámica de Talavera y los bastones tallados en madera de huejote. Si visita la ciudad de Tlaxcala, a simple vista le sorprenderá un pintoresco paisaje de casas con fachadas rojizas, amarillas y colores vivos, así como un interesante conjunto de edificios coloniales que datan del siglo XVI que hoy por hoy se mantienen impecablemente conservados.

Sin embargo, es también un lugar para entrar en contacto con la naturaleza, los deportes extremos como el rappel o bicicleta de montaña, y contemplar los más interesantes ecosistemas y el eje neovolcánico que atraviesa el centro de México de este a oeste.

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