Continuación…

etn_madresprehisp02Agregó que el Popol Vuh detalla el papel determinante de la mujer en la formación y mantenimiento de la sociedad a través de la familia. Asimismo, de acuerdo con las crónicas del siglo XVI, escritas por frailes, se sabe que, además del trabajo doméstico y atención de los niños, las mujeres mayas cuidaban animales y eran responsables de las hortalizas y los campos de cultivo inmediatos a la vivienda. También hilaban, tejían, hacían compras, recolectaban frutos, elaboraban cerámica. La investigadora Miriam Judith Gallegos puntualizó que la transmisión de estos conocimientos se daba de madres a hijas, proceso en el cual las ancianas fungían como madrinas de las niñas que bautizaban y les enseñaban a cuidar su cabello, las criaban a su modo y les llamaban la atención si cometían errores.

Las madres mayas —abundó— cubrían con una concha el pubis de sus hijas desde los tres años hasta los doce. Cuando éstas llegaban a la adolescencia, las mamás realizaban una ceremonia denominada emku (según Diego de Landa, Relación de las Cosas de Yucatán), en la cual retiraban la concha, y ello significaba que ya podían casarse.

Diosas maternas
“Para los pueblos prehispánicos la fertilidad de la mujer sobrepasaba en importancia a todas las demás características femeninas… en el pensamiento mítico veían la expresión de una fuerza creadora que se identifica con el poder que una vez dio vida al cosmos y que sigue asegurando la existencia de éste”, señaló la investigadora Laura Ibarra, profesora del doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara. “La capacidad de la mujer de dar vida participa de la fuerza original que da vida al mundo o, dicho en otras palabras, la fertilidad femenina es concebida como parte de la fertilidad universal”, sostiene la investigadora en un artículo publicado en la revista Iztapalapa (número 45) de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Al respecto, la investigadora Miriam López Hernández, quien recientemente publicó Mujer divina, mujer terrena. Modelos femeninos en el mundo mexica y maya, comentó que tanto las concepciones de ambas civilizaciones prehispánicas, “comparten un interés primordial por enfatizar la fertilidad humana-vegetal en las diosas, así como los mantenimientos que provenían de las mujeres como seres nutricios”. La arqueóloga destacó que la concepción agraria de los mexicas estaba basada en la Diosa Madre o Madre Tierra. Desde este punto de vista, las diosas principales fueron: Xilonen y Chicomecóatl (maíz tierno y maíz maduro, respectivamente), Mayahuel (maguey), Huixtocíhuatl (aguas saladas), Chalchiuhtlicue (agua), Iztaccíhuatl (montañas) y Xochiquétzal (flores)

Entre las diosas relacionadas con la fecundidad-maternidad estaban: “Omecíhuatl, la gran creadora de la que surgen dioses y hombres; Teteo Innan, ‘madre de los dioses’; Coatlicue, madre de Huitzilopochtli y diosa de la fertilidad, de vida y muerte; Tonacacíhuatl, ‘mujer de nuestro sustento’ y principal nodriza de la población; Oxomoco, primera mujer creada y de la que surgió el resto de la raza humana; Cihuacóatl, diosa invocada en los partos difíciles, y Yoaltícitl, de los partos, entre otras.        A su vez, Miriam Judith Gallegos, investigadora del Centro INAH-Tabasco, detalló que las diosas principales del panteón maya, “además de Ixmucané, la diosa vieja, existe el registro de otras deidades como la diosa O, que tenía poderes sobrenaturales como la adivinación y la curación, además de estar vinculada con la creación y rituales de paso como el nacimiento”.

etn_madresprehisp01Tlaltecuhtli, señora de la vida y la muerte
El arqueólogo Carlos Javier González, director del Museo del Templo Mayor, puntualizó que en este recinto “hay inigualables ejemplos prehispánicos de la relación con la Madre Tierra. Principalmente, el reciente hallazgo del monolito de Tlaltecuhtli, señora de la tierra, que también era considerada como devoradora de cuerpos, porque a sus entrañas iban a parar los muertos”. Concluyó que en el pensamiento de los mexicas se dio especial atención a la fecundación de las mujeres. Los aztecas comparaban a estas mujeres con los guerreros que morían en batalla, y por ello, al igual que ellos, tenían el honor de acompañar al sol en su recorrido desde el cenit hasta el ocaso; así eran de importantes”.

Mayores informes:
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